Volpherina

Les contaré sobre un lugar llamado Volpherina, esta ciudad ubicada al norte de Belgica o por lo menos eso creo, iguala en arquitectura y belleza hasta a la misma Brujas, en su lugar donde el tiempo se detuvo justo en el momento de máximo esplendor de la ciudad y llegar ahí es una verdadera travesía.

La gente de este lugar en su mayoría flamenca, son personas de alta estatura y corpulentas, la tez es blanca como la leche y todos ellos hablan una lengua muy complicada que para ser sincero parace que estuvieran jugando a hacer gargaras con agua, sin embargo es tan hospitalaria y gentil como la mayoría de las ciudades en latinoamérica.

Sus calles todas estan adoquinadas con un tipo de piedra negra misma que la obtienen del sur de la ciudad, y su tono es tan oscuro que no refleja el más mínimo destello de luz, las banquetas estan hechas de concreto supongo que en alguna intervención posterior al siglo XX las originales fueron sustituidas por estas actuales, sin embargo tienen una pigmentación blanquizca que supongo obtienen de la marmolina que tienen, el contraste es sencillamente maravilloso; algunas de las calles principales estan hechas con amplios camellones con andadores, parques y jardínes y la mayoría tienen al centro Jacarandas y Cerezos que en epoca de otoño pintan el suelo del color de sus hojas, después de investigar un poco sobre la naturaleza de estos descubrí que en la antigüedad se conocía a este pueblo por su tradición mercante y sobre algunas invasiones de portugueses de donde obtuvieron muchas de las cosas que hoy en día se pueden disfrutar en la ciudad.

Me atrevería a decir que la arquitectura tiene un aire gótico y la mayoría esta compuesta de un tabique rojo recocho que le da un aire sombrío en general, sin embargo ya dentro de cualquier casa existe este espacio donde las chimeneas son el punto central de cualquier construcción.

El centro, es un collage de espacios, donde lo que llamaré el zocalo esta hecho con una amplia plaza ajardinada, estos jardines son espectaculares y me quedo corto al describirlos, son tan variadas las flores y vegetacion ahi que no existe un solo espacio igual.

En las esquinas de este jardín que se encuentra rodeado de los edificios del gobierno, nacen lo que puedo comparar con las ramblas de Barcelona, estas son diagonales que atraviesan toda la ciudad y son peatonales, y la gente de este lugar acostumbra todas las tardes tomar una copa de jerez a las 5pm, muchas de las veces se extiende esta hora hasta muy entrada la madrugada y los temas favoritos de estas personas son los libros, la politica y la familia, que en conclusión podría afirmar que son los temas en los que gira su sociedad.

No existe una sola construcción que agreda la parsimonia del lugar, tampoco han entrado los grandes corporativos a afectar la cultura propia del lugar y cada uno de los habitantes se encuentra tan identificado con su lugar de origen que muchos de ellos pueden localizar familiares hasta 25 generaciones atras.

Siempre por las noches se escucha una guitarra tocando y si tienes suerte, escucharas una mujer acompañando este sonido, no se si desde pequeños los enseñen a cantar pero no escuche una sola nota fuera de lugar, y todas las melodías son tan alegres que parece que no conocen la tragedia o la tristeza.

Muy por la mañana escuchas el canto de mil aves volar de un arbol a otro, llega una brisa con olor a pinos y eucaliptos y la sensación de calor que despide la chimenea es muy recomfortante, todas las casas tienen pisos de madera, y lo usual es desayunar un pan y una taza de cafe. Me pareció increíble que todo mundo se conociera y saludara por las mañanas, aunque al caminar por las calles es evidente que no perteces ahí pero la gente hace el esfuerzo para que disfrutes tu estadia aunque te sientas ajeno.

Podría pasar días enteros describiendo esta ciudad, sin embargo es tan bella que uno no puede quedarse ahí y siempre partes de ahí con la esperanza o el anhelo de algún día volver o simplemente llevar en tu mente y corazón la existencia de este maravilloso lugar.

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