Mi historia ajena…

Creo que lo más dificil como persona es ser congruente con tus pensamientos y tus acciones, siempre existe un rango de egoísmo y autocompasión que te lleva a dudar de tus ideales. Y siempre es bueno tratar de verse a uno mismo desde afuera, criticar esa persona que muchas veces estamos orgullosos de ser.

Recientemente uno de mis mejores amigos esta viviendo una situación similar a la que me tuvo tanto tiempo angustiado, derrotado y debil. Y en caso de que llegase a leer algún día estos pensamientos, no quisiera que lo considerara como una critica directa a su persona, sino como una reflexión a una situación de la que yo mismo estoy tratando de salir adelante.

Las personas creo firmemente que se pueden calificar y clasificar en base a la trascendencia que tienen para la existencia de uno mismo, existiran las personas que te han entregado una amistad y que has aprendido a mantenerla, cuidarla y crecerla, aprendes a confiar y a querer. Habrá otras tantas que te enseñaran la importancia del trabajo, quizás otras que a un nivel intelectual te sorprenden y te motivan a crecer profesionalmente; y otras que simplemente te despiertan la curiosidad del tema del amor.

Y podemos hablar largo y tendido de una buena relación, de una persona que te marca con hierro el corazón y te deja una señal distintiva o simplemente una cicatriz asquerosa, pero el recuerdo sigue ahí. Y muchas veces al cerrar los ojos, o simplemente relacionar un objeto está ahí. Y quizás pasé un gran rato en la incertidumbre de mis sentimientos y otro gran rato odiando a una persona que quizás en el tiempo que el destino nos unió no hizo mas que quererme demasiado. Es verdaderamente extraño esta reacción que uno tiene ante la soledad; no sabemos vivir solos, y muchas veces dependemos demasiado de las personas, nos volvemos hermitaños y tratamos de encontrar en el corazón de otra la otra mitad, cuando siempre hemos sido un entero.

Ahora veo en sus ojos la desesperación que algún día hubo en los míos, esas eternas mañanas de dudas e historias creadas sin motivo alguno, esa crítica tan dura a uno mismo, la incomprensión sobre si el error fue de uno o simplemente se dejo escapar una oportunidad que nunca hubo. El eterno miedo a nunca encontrar a alguien igual y jamás volver a amar. Y así viene una serie de criticas que descomponen el esquema de tu vida, hostigas a tus amigos con la misma historia trágica, tratas de ponerte fuerte cuando en el fondo no eres más que un cachorrito asustado, un conejo lampareado que sólo esta esperando el impacto de un tren llamado vida que termine con tu agonía. No entiendes como la otra parte tuvo el valor de seguir adelante con su vida, y si acaso en algún momento piensa en ti; si algo te recuerda en su vida, y si tu habrás marcado con cierta trascendencia su existir.

Y la realidad es que todo lo anterior no es relevante, porque así como la otra persona decidió seguir con su vida, y descubrir otras cosas, otros placeres, diferentes compañias; no se puede ir por la vida suponiendo por alguien más. Y llega un día en que despiertas y decides dejarla ir, con todos los honores con los que se puede despedir a alguien que te lleno varios días de sorpresas, sonrisas y buenos ratos, recuerdas esos momentos felices y situaciones que te definen un futuro, aprendes a no cometer errores y buscar aciertos, todo esto sin la intención de repetir historia, simplemente como un capítulo anterior en la tuya. Y aunque juras y dudas que algún día vuelvas a sentir con la misma intensidad, que te vuelves inseguro y desconfiado, un día la vida te da un regalo y descubres que quizás aquella a la que le lloraste y rogaste tanto, ni siquiera valía tanto tiempo perdido porque todo ese tiempo alguien más estaba creciendo y preparandose para coincidir contigo en este camino de vida. Y cuando eso sucede te sientes pleno, preparado y selectivo, descubres que amas porque así lo decides y no por la consecuencia de acciones que quizas te llevaron a querer mucho simplemente.

Y eres feliz realmente feliz, vuelven las espectativas de futuro, regresa la fuerza, te sientes poderoso y pleno, te preocupa otra vez ser la mejor persona para aquella con la que compartiras vida. Y aunque la vida siga siendo un volado, y nadie sabe si terminará en feliz termino, aceptas la apuesta del destino y decides seguir viviendo.

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